Sencillos hábitos cotidianos para mejorar tu salud

Generalmente todos pasamos por épocas en nuestra vida cargadas de ocupaciones y preocupaciones que nos absorben de tal modo que no tenemos tiempo para cuidar nuestra salud. Picos de mucho trabajo, niños pequeños, un familiar al que cuidar, etc. todas ellas son situaciones que nos hacen adoptar hábitos poco saludables que a la larga nos perjudicarán y que son más fáciles de atajar de lo que nos imaginamos:

  1. Para comenzar debemos cambiar nuestra mentalidad. Esta quizá sea la parte más difícil. Hemos de tratar de pensar en positivo, exigirnos solo hasta donde sea posible (somos humanos), y recordarnos de vez en cuando a nosotros mismos todas las tareas que estamos realizando con éxito. Ello nos dará la seguridad necesaria para combatir el estrés.
  2. Una vez abierta la mente y conscientes de que no tenemos superpoderes y no lo estamos haciendo tan mal, pasaremos a la parte más fácil, los hábitos alimenticios. Debemos desayunar cada mañana antes de comenzar la actividad diaria. Esto es muy importante. De ello dependerá cómo afrontemos el resto del día. Es importante que el desayuno sea completo e incluya fruta y carbohidratos.
  3. A mediodía tenemos que elegir bien el tipo de alimentos. Si no tenemos mucho tiempo para comer, no hay que preocuparse, afortunadamente ya es posible que una comida rápida sea una ensalada completa preparada en vez de una hamburguesa o un bocadillo. Puedes llevarla preparada de casa o comprarla en cualquier supermercado con sus ingredientes, aliño e incluso cubiertos.
  4. La cena cuanto antes, mejor. Tenemos que elegir alimentos ligeros para la última comida del día, puesto que el organismo no podrá quemar esas calorías mientras duermes. Por ese motivo, cuanto más adelantes la hora de la cena y la alejes del momento de ir a la cama, mejor te sentirás.
  5. Muévete! Este punto es fundamental, puede que el más importante de los cinco. El sedentarismo es el causante de muchos problemas físicos y psíquicos y también el causante de una de las enfermedades del siglo XXI, la obesidad. Para evitarlo no hace falta apuntarse al gimnasio, puedes caminar al trabajo, a la compra, a por los niños o simplemente salir a andar 30 ó 60 minutos cada día. La constancia es importante, al principio cuesta pero una vez asumido el hábito no podrás vivir sin hacer ejercicio.
  6. Hidrátate. Beber agua en vez de refrescos u otras bebidas como zumos o bebidas alcohólicas nos producirá efectos beneficiosos que en poco tiempo notaremos en el organismo, en la piel y hasta en el humor.

Poner en práctica estos seis consejos puede parecer difícil a simple vista, pero son hábitos que se irán incorporando de forma lenta y natural en tu vida y una vez integrados los llevaremos a cabo sin darnos cuenta. Pruebalo!

 

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vía @LaicaSpain

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