4 motivos para mantener tu peso en la madurez

Cuando nos hacemos mayores vemos que sin apenas cambiar de hábitos empezamos a ganar peso y no nos resulta tan fácil como antes quitarnos los kilos extra. Esto tiene una explicación científica y es que a partir de los 30 años nuestro cuerpo empieza a experimentar unos cambios que afectan a nuestra forma física y nos exigen estar más pendientes de la alimentación y el ejercicio. ¿Quieres saber por qué? Los principales cambios se pueden agrupar en 4:

1. Con el paso de los años se produce una disminución de los niveles hormonales generales (el estrógeno, la progesterona, los andrógenos y la hormona del crecimiento) que resultan esenciales para el mantenimiento de la masa muscular. A los 30 años, estos niveles comienzan a caer de forma constante, de manera que con 65 se encuentran por debajo de los límites inferiores de la normalidad para los individuos jóvenes y sanos. La mayor parte de los cambios de composición corporal que se producen con el envejecimiento están relacionados con la hormona del crecimiento, como la reducción de la fuerza y de la masa muscular, aumento de la grasa abdominal, los desórdenes del sueño y la depresión.

2. Según pasa el tiempo, la energía se va apagando y la vida se vuelve mucho más sedentaria ya que, por razones de trabajo o estilo de vida, pasamos mucho más tiempo sentados. Esta es otra de las causas responsables de que la báscula nos de peores resultados y acumulemos más calorías en vez de transformarlas en energía.

3. Este problema se ve agravado por la pérdida de músculo: se pierde de un tres a un 5% de la masa muscular cada década después de los 30, una condición conocida como sarcopenia. Además, esto suele ir unido a patologías degenerativas como la artrosis o la osteoporosis que también impiden hacer deporte. Un descenso en el ejercicio físico también nos lleva a la disminución del metabolismo basal. Es decir, las calorías que gastamos en reposo.

4.El estrés también puede afectar a la capacidad del cuerpo para optimizar la forma en que procesa los nutrientes y alimentos. Nos puede llevar a alimentarnos mal o comer en exceso. Y también esta intranquilidad puede repercutir sobre nuestras horas de sueño y provocar insomnio, algo que también constituye otro factor asociado al aumento de grasa corporal.

Para paliar todos estos efectos derivados de la edad tenemos tres armas. En primer lugar mantener una alimentación sana, mantener unos horarios adecuados de descanso y, en tercer lugar, mantenerse activos practicando ejercicio físico de forma constante.

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vía @LaicaSpain

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